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Metáforas

  • Foto del escritor: cbarone2426
    cbarone2426
  • 30 ene
  • 3 Min. de lectura

La aplicación directa a partir de referentes formales



La aplicación directa de la metáfora constituye una de las modalidades más frecuentes en el campo del diseño. En este caso, la carga semántica resulta limitada o incluso inexistente, ya que la transferencia se apoya principalmente en atributos morfológicos concretos del objeto fuente, que se trasladan de manera casi literal al objeto imagen o destino.


Al igual que otros conceptos que admiten gradaciones, esta situación se puede representar mediante el gráfico de doble triángulo (Figura 1), que permite visualizar los distintos niveles alcanzados. La aplicación directa también se ajusta a este criterio, presentando en uno de sus extremos valores que remiten a textualizaciones extremas (Figura 2), es decir a una mímesis acentuada y exagerada. En la zona opuesta (Figura 3) se ubican textualizaciones más sutiles, caracterizadas por referencias formales acotadas y menos evidentes.




Figura 1



El caso del edificio de la empresa Longaberger constituye un ejemplo claro de aplicación directa y textualización máxima. En estas situaciones, la mímesis literal del objeto fuente reduce significativamente el potencial operativo de la metáfora, ya que la transferencia se limita a una reproducción formal, sin generar nuevos niveles de lectura ni reinterpretaciones.




Figura 2. Edificio de la empresa Longaberger Company, Newark, Ohio. Fabricante de cestas. La construcción reproduce a escala, una de sus cestas medias producida artesanalmente en madera de

arce.



Esta estrategia tiende a empobrecer el proceso de diseño al sustituir la elaboración conceptual por una correspondencia icónica inmediata, lo que restringe tanto la complejidad semántica del objeto resultante como su capacidad de establecer relaciones más abiertas con el contexto. Desde esta perspectiva, la textualización extrema resulta inconveniente, en la medida en que transforma la metáfora en un recurso meramente ilustrativo.


En oposición al caso anterior, el ejemplo presentado en la (Figura 3), corresponde al diseño de un recipiente contenedor de aceite. Se trata de un objeto de revolución cuya generatriz se obtiene a partir del análisis de la geometría de la flor del girasol.




Figura 3a.


En este caso, el proceso metafórico se construye mediante el transporte de ciertos atributos morfológicos y geométricos del objeto referente, incluido el color, sin recurrir a una reproducción literal de la forma original.



Figura 3b.



A diferencia del caso de textualización máxima, este segundo ejemplo conserva el carácter operativo de la metáfora, en tanto no se limita a una correspondencia icónica inmediata, sino que activa un proceso de abstracción y selección de atributos relevantes. La forma resultante no reproduce literalmente al objeto referente, sino que surge de la reinterpretación de su estructura geométrica, lo que habilita una mayor complejidad formal y semántica.




Figura 3c.



Desde el punto de vista proyectual, este tipo de transferencia posee un mayor valor heurístico, ya que la metáfora funciona como herramienta generadora de forma y no como mera imagen reconocible. El diseño resultante admite múltiples niveles de lectura sin agotar su sentido en la referencia original.


En términos del gráfico de doble triángulo, este ejemplo se sitúa en una zona alejada de la textualización extrema, donde la metáfora mantiene un equilibrio entre reconocimiento y abstracción. Esta posición permite una exploración mayor y evita la clausura semántica propia de las aplicaciones directas llevadas a su máximo grado.


En el caso de ser necesaria una variación formal, es posible continuar operando con los recursos obtenidos, sometiéndolos a una transformación lógica y controlada como se observa en el ejemplo de la Figura 4. En este caso se utiliza la generatriz del ejemplo anterior, pero sometida a una trasformación por estiramiento, operación que mantiene una relación directa con el sistema geométrico previamente definido.



Figura 4.


El atributo color también ha sido modificado; no obstante, en este ejemplo no se explicitan los criterios que fundamentan dicha decisión. Si bien la variación resulta formalmente válida, su explicitación permitiría reforzar la coherencia del proceso y clarificar la relación entre las decisiones adoptadas y el sistema conceptual y morfológico previamente establecido.





 
 
 

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