La Construcción de las Representaciones del Mundo
- cbarone2426
- 5 ene
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Producto de experiencias acumulativas o consecuencia de características innatas del ser humano
Se ha pensado que la construcción de las imágenes representacionales del mundo es producto de años de acumulación de experiencias propias del ser humano que se han transformado en conocimiento socializado de la especie. Otro punto de vista expresa que las imágenes del mundo son consecuencia directa de la evolución de características propias e inherentes de la naturaleza humana, inseparables de su esencia.
No se trata aquí de dilucidar cuál de las posiciones es la más acertada sino de reflexionar sobre ambas posturas y extraer alguna conclusión.
VARIABLES DISCRETAS Y CONTINUAS
Generalmente se ha pensado que las experiencias acumulativas del ser humano van generando tipos de representaciones nuevas del mundo sin considerar con la debida atención que existen situaciones en las que el material para la construcción de esas imágenes es algo propio de cada ser humano y permanece subyacente en él.
De ninguna manera significa desconocer la importancia de las experiencias y los conocimientos derivados que permiten alcanzar un determinado nivel de estado de civilización y representación del mundo. Es evidente que este proceso en permanente reinicio genera nuevos conocimientos y nuevas representaciones.
Tal desarrollo, que en principio parecía superador del estado anterior, ha sido desmentido en esa condición en reiteradas ocasiones por la historia de la humanidad.
No siempre el proceso es positivo, hubo períodos de retroceso y oscuridad lo que avala en cierta medida que no existe evolución permanente en el sentido virtuoso y que por otra parte no siempre se construye sobre el conocimiento obtenido previamente. En ciertos momentos de la humanidad los cambios no se produjeron por una evolución permanente y continua, sino que respondieron a saltos bruscos y profundos.
Generalmente es en aquellos puntos donde se producen saltos notables en la continuidad de la línea de evolución histórica donde la humanidad produjo cambios extraordinarios. Se puede observar que hubo situaciones en la historia humana donde hombres y mujeres destacables anticiparon de manera asombrosa y con bastante certeza lo que acontecería siglos después.
APOLO Y DIONISOS
Nuestra especie, el Homo sapiens, tiene alrededor de 300.000 años de existencia sobre el planeta según estudios recientes. En ese largo trayecto ha producido logros sorprendentes. Originario de las planicies africanas al sur del río Zambeze e impulsado por la curiosidad, las ansias de conocer y la voluntad, se expandió por todo el planeta. Ha producido conocimiento y tecnología por medio de los cuales ha construido naves que envía al espacio intentando expandir los límites de su mundo. Es evidente que estos logros son consecuencia de los conocimientos obtenidos por medio del razonamiento lógico y procedimientos empíricos que se tradujeron en avances tecnológicos nunca imaginados.
Se ha descrito el cerebro del ser humano como hemisferios en plena dicotomía, el Apolíneo que expresa la razón, la lógica y el análisis, considerado como la máquina lingüística o de significado proposicional en oposición al costado Dionisíaco en el que habita lo irracional, el impulso la sensibilidad, la llamada mente irracional o prerracional.
Es lógico pensar que la mayor parte del avance tecnológico es producto del conocimiento desarrollado por la parte analítica del cerebro, que allí se produce el avance por capas sucesivas de conocimiento que se traducen en dispositivos que alteran, modifican y amplían los límites del mundo percibido.
Pero ¿qué se puede decir de la parte prerracional del cerebro? Para ello es necesario retroceder muchos siglos en la historia humana.
LA EXPLOSIÓN CREATIVA
El ser humano actual, como se ha enunciado, hizo su aparición en el planeta hace unos
300.000 años. Ese ancestro primitivo tenía la misma cavidad craneana y la misma cantidad de neuronas que las personas que nos rodean y nosotros mismos. Pero de ese largo período de tiempo solo en los últimos 30.000 años aproximadamente, en el Paleolítico superior, se produjo un movimiento que cambiaría la historia humana para siempre, la denominada “explosión creativa” que dio origen a las imágenes pictóricas. En las poéticas palabras del Dr. Nigel Spivey: “El día que las imágenes nacieron”.
Por primera vez los seres humanos exteriorizaban sus ideas en imágenes que pintaron sobre las superficies de las cuevas que habitaban. Este hecho fundamental y fundacional que implica tomar formas del mundo tridimensional y llevarlas a la bidimensión significó un esfuerzo intelectual sin precedentes.
El ser humano actual, como se ha enunciado, hizo su aparición en el planeta hace unos 300.000 años. Ese ancestro primitivo tenía la misma cavidad craneana y la misma cantidad de neuronas que las personas que nos rodean y nosotros mismos. Pero de ese largo período de tiempo solo en los últimos 30.000 años aproximadamente, en el Paleolítico superior, se produjo un movimiento que cambiaría la historia humana para siempre, la denominada “explosión creativa” que dio origen a las imágenes pictóricas. En las poéticas palabras del Dr. Nigel Spivey: “El día que las imágenes nacieron”.
Por primera vez los seres humanos exteriorizaban sus ideas en imágenes que pintaron sobre las superficies de las cuevas que habitaban. Este hecho fundamental y fundacional que implica tomar formas del mundo tridimensional y llevarlas a la bidimensión significó un esfuerzo intelectual sin precedentes. La mayor parte de las imágenes propias del arte rupestre presentan una delicadeza, exquisitez y estilo que sería la envidia de artistas contemporáneos. Tanta belleza, gracia y sutileza hizo que Pablo Picasso al contemplarlas exclamara: “No hemos aprendido nada”.

Bisontes, cueva de Altamira, España.
Los artistas prehistóricos no solo exploraron imágenes figurativas, sino que también se interesaron por formas abstractas de base eminentemente geométrica. En el ser humano coexistieron, desde los inicios de su actividad expresiva, tanto los aspectos sensibles como aquellos vinculados a cierta sistematización.

Pintura rupestre de una estructura abstracta geométrica
EL PODER DE LA IMAGINACIÓN
Resulta llamativo que, del total del tiempo de existencia del Homo sapiens sobre el planeta, solo en el último 10 % se haya producido un desarrollo expresivo de tal magnitud. ¿Qué ocurrió durante el 90 % del tiempo anterior?
Algunas teorías, como las del profesor Stephen T. Asma, sostienen que para explicar este fenómeno debemos centrarnos en la noción de imaginación ancestral. Este concepto puede entenderse como un puente entre las concepciones dionisíacas y apolíneas del cerebro. Filósofos tan disímiles como Aristóteles y Kant coinciden en afirmar que la imaginación es una facultad que sintetiza de manera inconsciente las percepciones adquiridas por medio de los sentidos y las integra en representaciones coherentes, organizadas según categorías conceptuales universales. La imaginación sería, además, un detonante indispensable para la cognición.
Charles Darwin afirma: “La imaginación es una de las más altas prerrogativas del hombre. Por esta facultad une imágenes e ideas anteriores, independientemente de la voluntad, y así crea resultados brillantes y novedosos… Soñar nos da la mejor noción de este poder” (El descenso del hombre, 1871).
Las pinturas rupestres aparecen de manera simultánea en regiones muy distantes entre sí. Estas representaciones presentan cualidades deslumbrantes en cuanto al manejo de la espacialidad, la superposición de figuras, los efectos dinámicos, las texturas y el uso del color. Esto es evidente en las imágenes figurativas, pero también en organizaciones abstractas construidas con una clara intención geométrica y cromática.

Escena de leones en actitud de caza. Cueva de Chauvet (Francia)
Debe considerarse que algunas pinturas, como las de la cueva de Chauvet, representan grupos de animales extremadamente peligrosos y en pleno movimiento. Las proporciones corporales, los rasgos, las disposiciones dinámicas de la manada, así como las estructuras y la cromaticidad, debían ser registradas previamente en la memoria de los artistas para su posterior representación.
Esto constituye una proeza extraordinaria, difícil de alcanzar incluso para artistas contemporáneos.
Tampoco deben olvidarse los lugares en los que se realizaron estas pinturas: interiores profundos de cavernas, espacios casi inaccesibles y, en muchos casos, superficies elevadas e irregulares, donde las condiciones de trabajo resultaban sumamente adversas. A ello se suman las precarias condiciones de iluminación —aun con el uso de hogueras o antorchas— y la limitación de los instrumentos disponibles, lo que permite valorar aún más la magnitud y la calidad de esta extraordinaria labor artística.

Sala de los toros, cueva de Lascaux, Francia. Superficie horizontal superior a gran altura.
Las habilidades artísticas de aquellos seres humanos nos inquietan y nos cuestionan. Las posibles respuestas que ofrecen algunos estudiosos señalan que esta destreza estaría directamente relacionada con la imaginación y la fantasía. Estas capacidades, desarrolladas ya en los prehomínidos, alcanzarían su máxima expresión en el Homo sapiens del Paleolítico superior.
Esto se explicaría por el hecho de que el lenguaje gráfico es anterior a los lenguajes verbal y escrito. En consecuencia, en una primera etapa, los sectores del cerebro destinados a estos dos últimos tipos de lenguaje no se encontraban suficientemente desarrollados, razón por la cual los recursos cerebrales habrían estado disponibles para un máximo desarrollo de la expresión gráfica y de la imaginación. Lo anterior permitiría explicar cómo se captaron imágenes en un determinado momento y se pudieron reproducir posteriormente con un alto nivel de fidelidad.
Luego, con el desarrollo y la evolución de los módulos cerebrales destinados al habla y a la escritura, parte de las capacidades asignadas a la imaginación y la fantasía se habrían debilitado, encontrando su máxima expresión natural en el ser humano moderno durante las actividades del sueño.
LAS IRRUPCIONES SINCRÓNICAS
Se ha señalado que las pinturas rupestres aparecen en distintos lugares del mundo de manera casi simultánea; algo similar sucede con unas enigmáticas estatuillas denominadas genéricamente por los estudiosos como “venus”. Estas pequeñas esculturas, de entre 7 y 28 cm de altura, representan figuras femeninas con atributos reproductivos exagerados y sin una preocupación evidente por el detalle de los rostros o las extremidades.
Estas figuras habrían aparecido alrededor del 25.000 a. C. en diversos lugares de Europa y Asia oriental, como Siberia, e incluso, según algunas hipótesis, en el continente americano.

Venus de Willendorf, encontrada en el sud este de Austria. 25000 27500 AC
Esto es prueba de que el conocimiento necesario para lograr tales producciones era propio de los seres humanos que habitaban regiones tan distantes como Cantabria o Siberia, y no dependía de las relaciones entre aquellos grupos.

Venus de Moravany nad Váhom (Eslovaquia) — Venus de Grimaldi (Italia)

Venus de Dolní Věstonice (República Checa) — Venus de Lespugue (Francia) — Venus de Kostenki (Rusia)
Esto explicaría que las condiciones para la llamada explosión creativa estuvieran constitutivamente presentes en la especie y no respondieran a un proceso de aprendizaje evolutivo. Lo enunciado se refiere fundamentalmente a las dimensiones emocionales y artísticas del ser humano.
EL LETEO
Es probable que el conocimiento, en determinadas ciencias, se produzca por etapas acumulativas, mientras que, en lo referido a los aspectos emocionales o sensibles, dicho conocimiento se encuentre latente en cada ser humano, independientemente de su época o región de pertenencia. En este sentido, parece pertinente hacer referencia al mito relatado por Platón, según el cual todos los seres humanos, antes de nacer, conocen los conceptos abstractos e ideales de los que los objetos o seres concretos participan.
Sin embargo, antes de llegar a este mundo, cada mujer y cada hombre se sumergían en las aguas del río Leteo, que tenía la particularidad de hacer olvidar al visitante todos los recuerdos previos. Al nacer, cada individuo había olvidado aquello que sabía; luego, durante el proceso de aprendizaje de los conceptos necesarios para la vida en sociedad, los seres humanos no harían más que recordar lo que naturalmente poseían. Es por esta razón que Platón sostiene que aprender es, en esencia, rememorar y redescubrir.
No puede negarse que, en el caso de las ciencias denominadas “duras”, para alcanzar un determinado nivel de conocimiento es necesario haber atravesado etapas previas. Por ejemplo, para arribar al desarrollo del concepto de derivada resulta indispensable haber comprendido e incorporado nociones como la de número real y la de función.
No solo en el campo del arte se han dado situaciones de aparición simultánea de expresiones con rasgos o estilos comunes; este fenómeno también se ha manifestado en ámbitos como la física y la matemática, entre otros pertenecientes a las ciencias formales. Algunas teorías sostienen que, cuando se alcanza cierta masa crítica de conocimientos en distintos grupos humanos, se producen manifestaciones artísticas, tecnológicas y sociales similares y de manera sincrónica, aun cuando dichos grupos no mantengan comunicación entre sí.
Un ejemplo paradigmático de este fenómeno se observa en el siglo XVII, cuando Isaac Newton y Wilhelm Leibniz, por caminos diversos y sin conocimiento mutuo, arribaron al desarrollo del cálculo infinitesimal, herramienta fundamental para el progreso de múltiples campos científicos y para el surgimiento de tecnologías que se extienden hasta el presente.
CONCLUSIONES
La conformación representacional del mundo que percibimos admite interpretaciones que, en apariencia, resultan contradictorias. Por un lado, se sostiene la idea de que la comprensión se construye mediante capas sucesivas de conocimiento que se apoyan en las anteriores y constituyen una evolución constante. Por otro, algunas corrientes —probablemente menos prestigiosas desde el punto de vista académico— afirman la existencia de elementos innatos a la condición humana que emergen en determinados momentos y posibilitan la construcción del mundo percibido.
A la luz de lo expuesto, parece razonable considerar la posibilidad de una síntesis entre ambas interpretaciones: una más ajustada a los ámbitos de la lógica y del pensamiento analítico, y otra vinculada a la dimensión creativa y emocional.
En el interior del ser humano habita una multiplicidad de universos, conformados por una amplia variedad de situaciones, imágenes, textos, experiencias, emociones y sensaciones que son fruto de la imaginación y la creatividad. Mundos que la cultura tiende a apaciguar para evitar su desborde y que solo afloran en determinadas circunstancias de la existencia humana, como sucede durante el sueño.
Gran parte de aquello que hoy se presenta como novedoso ha existido en tiempos remotos, o al menos lo ha hecho su conceptualización. Del mismo modo, es posible que mucho de lo que aún está por venir ya haya sido imaginado por nuestros ancestros de siglos lejanos. Tal vez solo reste esperar y observar.
BIBLIOGRAFÍA
Asma, Stephen. https://aeon.co/essays/imagination-is-such-an-ancient-ability-it-might- precede-language
Spivey, Nigel Dr. https://www.pbs.org/howartmadetheworld/episodes/pictures/
NOTA ANEXA
Existe un concepto, el de memoria genética, que no ha sido mencionado con anterioridad debido a que los estudios correspondientes aún no se encuentran suficientemente desarrollados. No obstante, este enfoque abre una relevante línea de investigación para el futuro. A través de la denominada memoria genética o atávica, el material genético podría portar una forma de evocación de la historia de un individuo o de una especie.
Este concepto ha sido también asociado a la presencia de habilidades complejas y sofisticadas de conocimiento que se heredarían junto con determinadas características físicas y comportamentales. El estudio sistemático de esta noción podría contribuir a esclarecer conductas y actividades persistentes en el ser humano que, hasta el momento, no han encontrado una explicación concluyente.




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